Cuentos chinos (2025)

Es cierto que la elemental regla de abstinencia por la que un analista (no) responde a la demanda de amor de sus pacientes, podría ser mucho mejor explicada de lo que hizo Chinasky en esa entrevista.

Pero la maligna manipulación y desencuadre de sus declaraciones así como la falta de pruebas de que haya hecho (no dicho!) algo que transgreda los códigos, solo hablan de dos cosas. La primera es muy simple: cómo nos gusta el humo! La otra es más retorcida y tiene que ver con la bajeza de quienes son capaces de llevar adelante un linchamiento mediático para dárselas de grandes justicieres, mientras promueven sus propios nombres y difunden sus proyectos.

Quien se tome el trabajo de mirar los más de 200 posteos y “testimonios” (casi todos anónimos) publicados en las redes, verá que se trata en la mayoría de lo casos de generalidades (“lo confirmo, en el interior pasa mucho eso”), de situaciones que involucran a otras personas (“me analicé muchos años con un tipo que era igual, famoso abusador!”) o simplemente chismes redondos como que Chinaski bardea a sus alumnas, tiene olor a whisky o faltó a una mesa de examen. Ese es el nivel de argumentos que se entreveran en una denuncia que pretende no ir solo contra un analista sino contra el propio psicoanálisis o cualquiera que ose desafiar la corrección y los consensos de la època.

Evidentemente, solo queremos prohibir lo que deseamos y fantaseamos que otro goza. Garcharse a la madre, a la maestra, al profesor o al analista es una fantasía que viene de la más tierna infancia y es justamente cuando logramos reprimirla y sublimarla, que aprendemos algo en esta vida. Pero eso no hace que la fantasía desaparezca.

El amor de transferencia es una de las claves de la cura y por eso ningún analista está ahi como hombre ni como mujer. Esto parece de Perogrullo, pero es de Freud.

Por otro lado, resulta evidente que las teorías y prácticas psicoanalíticas están construías con las metáforas de su época (igual que los códigos de ética de los colegios profesionales, por dar solo un ejemplo). Es por eso que muchos analistas y colectivos vinculados al psicoanálisis llevan adelante un trabajo de deconstrucción (ana-lisis) que procura desde hace muchos años resignificar conceptos e interrogar la teoría.

Que las facultades y colegios profesionales podrìan hacer un poco más para generar hasta donde sea posible un ethos colectivo y un compromiso con lo profesional y con la comunidad, sería un camino loable aunque poco probable dado el estado de cosas en Argentina.

Pero aprovechar una derrapada verbal y sacarla de contexto para celebrar un escrache, es otra vez el mismo cuento chino que reproduce las violencias, atrasa y empeora todo.